miércoles, 22 de septiembre de 2010

Analogías de la educación


El proceso de enseñanza -aprendizaje es la trayectoria que nos lleva desde un punto inicial en el que se encuentra el alumno con cierto nivel en su formación, hasta un punto final en donde el objetivo es haber logrado un cambio en él como persona, vamos a ejemplificar tres analogías en este proceso de enseñanza-aprendizaje.

Podemos pensar ¿en qué actividades se involucran nuestros alumnos?, ¿realmente los conocemos? Conocer realmente al alumno nos ayuda en todo este proceso, no podemos simplemente asumir ciertas situaciones, como seres humanos tendemos a dar por hecho algunas cosas que muchas veces son lo esencial para lograr nuestros objetivos, si tenemos como objetivo cambiar a una persona para que pueda pensar, actuar o decidir de una forma diferente en la que se encontraba, debemos conocer su situación y principalmente su capacidad ya que solo teniendo en cuenta estos puntos es que podremos fijar nuestros objetivos y lograr lo que realmente deseamos.

El cambio de una oruga a una mariposa lo vemos como algo extraordinario es un cambio sorprendente y que no se puede simplemente pasar desapercibido, de igual forma el proceso de enseñanza-aprendizaje es un proceso por el cual la trasformación del alumno debe ser algo evidente, para ello debemos tener claros y ordenados nuestros objetivos en el nivel de enseñanza que queramos transmitir.

Teniendo los objetivos claros debemos tener en cuenta algo muy importante que es saber emplear los recursos con los que contamos para lograr lo que estamos buscando, tener las herramientas necesarias para este proceso de enseñanza-aprendizaje es algo totalmente importante, pero más importante aun es saber emplearlas, debemos seleccionar el método más adecuado para lo que pretendamos lograr, lo importante no es con cuantas herramientas contemos, si no como las seleccionaremos.

Debemos de tener presente que en este proceso estamos directamente involucrados, en esta trayectoria nuestro objetivo es lograr el cambio en el alumno transformando su manera de pensar, si conocemos a nuestros alumnos podremos establecer los objetivos de una forma eficaz, y empleando de la mejor manera las herramientas con las que contemos podremos lograr que al igual que la oruga, nuestros alumnos tengan un cambio en su vida muy evidente y puedan emplear este conocimiento en su vida futura

5 comentarios:

  1. Me parece muy interesante lo que menciona, realmente conocemos a nuestros alumnos? estamos conscientes de sus problematicas, debilidades y fortalezas? hacemos algo por mejorar esta relacion? creo que parte de un proceso eficaz, es el conocimiento de sus involucrados. Ahora bien, como hacer para que esto sea realmente un proceso adoptado por tod@s los docentes?

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  2. Estoy de acuerdo con la idea del cambio en las personas que atraviesan procesos educativos, y es un tema de mucha reflexión la importancia de ocuparnos del ser y no sólo del saber.

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  3. comparto su criterio todo inicia, en saber ¿QUIEN ES MI ALUMNO? que capacidades y habilidades tiene, saber que limitantes tiene. ¿como puedo yo como docente ayudarle a superarlas?

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  4. El cambio, como lo menciona su ensayo debe ser esplendoroso, que se palpe, que el alumno que entro a nuestra aula, salio con una mentalidad diferente, no al final del periodo, sino al final de cada hora compartida con el.

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  5. Allan, me parece que más que tratar de cambiar, a la o el alumno, transformando su manera de pensar, cabe transformar sus hábitos: de poca a más lectura, de poco a más curioso, investigador y más experimentador, a partir de cuestionar lo escrito y el status quo, de la indolencia a la iniciativa y el emprendimiento, todo lo cual sí conllevará a evidentes y novedosos cambios en sus vidas.

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